Citycars y hatchbacks

Renault Kwid usado: qué revisar antes de comprar

12 min de lecturaRenault

El Renault Kwid llegó a Chile como el auto nuevo más accesible de la marca y en pocos años se instaló en los avisos de usados como una de las opciones típicas de primer auto. Se compra por lo básico: precio de entrada, consumo bajo, tamaño que cabe en cualquier estacionamiento y mantención sencilla. Su altura respecto del suelo, un poco mayor que la de un citycar clásico, lo hace amigable con lomos de toro y calles en mal estado, y eso también pesa en la decisión.

El comprador típico es alguien que busca su primer auto, un segundo auto para moverse en la ciudad o un reemplazo barato para dejar el transporte público. Pero el Kwid también fue muy usado en flotas de aplicaciones y en arriendo, justamente por su precio y su consumo, así que en los avisos conviven unidades de un solo dueño con autos que trabajaron todo el día en taco y cambiaron de conductor varias veces. Un interior lavado y una lámina nueva en el volante los dejan iguales a simple vista.

Es un auto liviano y simple, y eso define la revisión: el motor de tres cilindros vibra por naturaleza y hay que distinguir lo normal de lo vencido, el embrague chico sufre en el taco, la chapa fina se abolla y se repinta con facilidad, y el kilometraje real importa más que el del tablero. Esta página resume lo que se reporta con frecuencia en el modelo y cómo lo revisamos en la inspección a domicilio.

Generaciones que se venden usadas en Chile

No todos los Kwid son el mismo auto. Antes de ir a verlo, ubica en qué generación cae el que te interesa: cambian el motor, la caja y las fallas que se reportan.

GeneraciónAñosQué tener en cuenta
Primera generación (fabricación brasileña)aprox. 2018 – 2022El Kwid que llegó a Chile viene de la fábrica de Brasil, con motor 1.0 de tres cilindros y doce válvulas, atmosférico y con cadena de distribución, acoplado a una caja mecánica de cinco velocidades. Carrocería hatchback de cinco puertas con estética de mini SUV, dirección de asistencia eléctrica y equipamiento básico que crece según versión: pantalla multimedia, cámara de retroceso y sensores en las más equipadas. Son las unidades más abundantes en los avisos y las que más se ven con historial de flota.
Restylingaprox. 2023 en adelanteActualización de frente, luces, interior y equipamiento de seguridad, con más airbags y ayudas electrónicas según versión. La mecánica se mantiene: mismo 1.0 de tres cilindros y caja mecánica de cinco velocidades, así que la revisión mecánica es la misma que en las unidades anteriores, con la diferencia de que hay más módulos electrónicos que leer con el scanner. En paralelo llegó en volumen reducido el Kwid E-Tech, la versión eléctrica, que se revisa con otro criterio: estado de la batería de tracción leído con el scanner, cargador y cable, y frenos que se usan poco por la frenada regenerativa. Lo primero, siempre, es confirmar qué versión y qué equipamiento trae la unidad que estás mirando.

Motor 1.0 de tres cilindros: vibración, soportes, ralentí y aceite

Un motor de tres cilindros vibra más que uno de cuatro, y en el Kwid eso se siente en ralentí de fábrica: es normal hasta cierto punto. Deja de serlo cuando la vibración llega al volante, a la palanca y al asiento con el auto detenido, y en el modelo se reporta con frecuencia que los soportes de motor se vencen antes de lo esperado en autos de uso intensivo en ciudad, justamente porque el motor pasa horas en ralentí en el taco. También se reporta ralentí irregular que empeora al encender el aire acondicionado, tironeos a bajas vueltas y una luz de motor intermitente, que suelen tener detrás bujías vencidas, una bobina cansada o un cuerpo de aceleración sucio. En unidades con kilometraje alto y cambios de aceite espaciados aparece consumo de aceite entre cambios, y en las descuidadas un ruido metálico de cadena en los primeros segundos del arranque en frío.

Pedimos que el auto esté frío cuando llegamos y escuchamos el arranque antes que nada: el ruido de cadena y el humo azulado de aceite aparecen en esos segundos y desaparecen con el motor tibio. Sacamos la tapa de llenado para mirar depósitos y barniz, y revisamos nivel, color y consistencia del aceite en la varilla. Con el motor en marcha encendemos el aire acondicionado y observamos si el ralentí se mantiene estable o cae y sube, y sentimos en el volante y el asiento si la vibración es la propia del motor o la de un soporte vencido; con el capó abierto, un ayudante mete y saca la marcha con el freno pisado mientras miramos cuánto se mueve el motor sobre sus soportes. Con el scanner leemos códigos activos y guardados, el conteo de fallos de encendido por cilindro y el estado de los monitores de diagnóstico, que delatan una memoria borrada hace poco para tapar una luz. Recorremos con linterna la tapa de válvulas, el cárter y la zona de la cadena buscando humedad de aceite reciente.

  • Arranque en frío escuchado por nosotros: ruido de cadena y humo azulado en los primeros segundos
  • Depósitos bajo la tapa de llenado y nivel, color y consistencia del aceite
  • Ralentí con aire acondicionado encendido y movimiento del motor sobre sus soportes
  • Fallos de encendido por cilindro, códigos guardados y monitores de diagnóstico con scanner

Embrague y caja mecánica: el desgaste del taco

Todos los Kwid que circulan con motor a combustión son mecánicos, y el embrague es el desgaste que más aparece en la revisión. Es un conjunto pequeño, dimensionado para un auto liviano, y en el taco de Santiago hace miles de acoples cada semana. Se reporta con frecuencia un punto de agarre muy arriba en el recorrido del pedal, temblor al salir desde detenido, olor a quemado después de una subida con pasajeros y patinamiento cuando el motor sube de vueltas sin que el auto acelere en la misma proporción. En unidades de flota, ese embrague hizo el trabajo de dos o tres autos particulares en el mismo tiempo. La caja en sí es sencilla y sin mayores quejas, pero se reporta dureza al entrar la segunda en frío y algún rechazo en la reversa cuando el varillaje o los cables de selección se van desajustando.

En la prueba de ruta hacemos varias salidas desde detenido buscando temblor y punto de agarre, y una subida en marcha alta, con el auto cargado si se puede, para sentir si el motor sube de vueltas y el auto no responde. Con el auto detenido y el motor en marcha pisamos el embrague a fondo y escuchamos el rodamiento de empuje: un zumbido que aparece al pisar y desaparece al soltar habla de un rodamiento cansado. Pasamos por todas las marchas en frío y a temperatura, incluida la reversa, y anotamos cualquier rechazo o dureza. Con el auto levantado revisamos el varillaje y los cables de selección, buscamos fugas de aceite en los retenes de la caja y en los fuelles de las homocinéticas, y miramos el estado de los soportes de la caja, que también se vencen y agregan golpes al cambiar de marcha.

Refrigeración, batería y electrónica básica

Un motor chico que trabaja horas en taco en verano depende de un sistema de refrigeración sano. En el Kwid se reporta con frecuencia que el electroventilador entra tarde o no entra cuando el sensor o el relé fallan, y que el termostato se queda pegado, con una aguja de temperatura que sube más de lo normal en el taco o que nunca llega a su régimen en carretera. La batería es pequeña, y en unidades con radio o luces instaladas después, o que pasan mucho tiempo detenidas, se reporta arranque lento y testigos que parpadean. En la electrónica de a bordo, las quejas más repetidas son pantalla multimedia que se congela o pierde la conexión con el teléfono, alzavidrios que se traban a mitad de recorrido, cierre centralizado que no responde en alguna puerta y sensores de estacionamiento o cámara de retroceso que fallan de forma intermitente.

Con el motor a temperatura confirmamos con el scanner que la temperatura del refrigerante se estabilice donde corresponde y que el electroventilador entre y salga por sí solo; con el aire acondicionado encendido debe girar sin dudar. Revisamos nivel y color del refrigerante en el vaso de expansión y que no tenga rastros de aceite, y recorremos las mangueras y el radiador buscando humedad, costras de refrigerante seco o abrazaderas cambiadas. Medimos batería y alternador con prueba de carga, no a ojo, y miramos si hay cableado agregado bajo el tablero, típico de flota. Probamos a mano cada función eléctrica: pantalla, conexión de teléfono, cámara y sensores si los trae, los cuatro alzavidrios de arriba a abajo, el cierre centralizado desde la llave y desde adentro, luces, bocina, limpiaparabrisas y climatización. Y con el scanner recorremos todos los módulos (motor, ABS, airbag, carrocería) buscando códigos guardados.

Suspensión, dirección eléctrica y frenos

El Kwid vive en la ciudad, y la ciudad gasta primero la suspensión. Con una carrocería liviana y una puesta a punto pensada para calles en mal estado, se reporta con frecuencia golpeteo en el tren delantero al pasar por baches y lomos de toro, crujidos al girar el volante detenido y ruidos secos atrás con pasajeros: bieletas y bujes de la barra estabilizadora, soportes superiores de amortiguador y amortiguadores traseros vencidos son lo más habitual. La dirección es de asistencia eléctrica, así que sus fallas son de módulo o de motor eléctrico, no de bomba ni de mangueras: se reporta asistencia que se pone dura de forma intermitente o un testigo de dirección encendido. En frenos, el desgaste de pastillas y discos delanteros es rápido en el taco, y las balatas traseras de tambor a veces quedan sin revisar por años.

Con el auto levantado movemos cada rueda en dos ejes para sentir juego en rótulas, terminales y rodamientos; movemos las bieletas a mano, revisamos bujes, fuelles de homocinéticas y buscamos fugas de aceite en los amortiguadores. Medimos la altura de cada rueda al guardabarros y comparamos lados, porque una diferencia habla de un resorte vencido o de un golpe. Leemos el módulo de dirección con el scanner y en ruta confirmamos que el volante vuelva solo al centro después de una curva, que no vibre y que la asistencia no cambie de dureza al girar. Frenamos fuerte en la prueba de ruta buscando vibración en el pedal y desvío del auto hacia un lado, y con el auto levantado medimos el grosor de pastillas y miramos el estado de los discos y de los tambores traseros.

Carrocería liviana: pintura, repintados y reparaciones estructurales

La carrocería del Kwid es de chapa fina y pintura delgada, y en un auto de ciudad eso se traduce en abolladuras de estacionamiento, topones en los parachoques y repintados de puertas y tapabarros más frecuentes que en autos más pesados. Nada de eso es grave por sí solo; el problema es que un repintado prolijo también puede esconder un choque que dobló una torreta o un larguero, y en un auto liviano un choque a baja velocidad deforma más de lo que se ve. Se reporta con frecuencia que unidades chocadas de frente o de costado vuelven al mercado con parachoques nuevos, pintura pareja y una reparación estructural que solo aparece al mirar por dentro. Además, los plásticos exteriores se decoloran y se sueltan en sus clips, y los burletes de puertas dejan pasar agua cuando se desalinean.

Medimos el espesor de la pintura en cada panel, techo incluido, y comparamos lecturas: un valor distinto en una puerta o un tapabarros delata repintado aunque el color calce, y un valor muy alto delata masilla. Abrimos capó y portalón y revisamos los sellos de fábrica en las uniones, los pernos de bisagras, capó y tapabarros con marcas de herramienta, las torretas de suspensión en el vano motor y los largueros del piso del maletero, que son los primeros en arrugarse en un choque trasero. Miramos el calce de puertas, parachoques y luces, y que las ópticas sean del mismo fabricante y con el mismo tono de plástico; una óptica nueva a un solo lado suele tener una historia detrás. Levantamos la alfombra del maletero y las alfombras interiores buscando humedad, barro seco u óxido de una inundación o de un burlete que filtra, y revisamos el estado de los clips de los plásticos exteriores.

  • Espesor de pintura medido en cada panel, techo incluido, comparando lecturas
  • Sellos de fábrica, pernos de bisagras y torretas en busca de reparación estructural
  • Largueros del piso del maletero y calce de parachoques, ópticas y puertas
  • Humedad y barro bajo alfombras y burletes desalineados

Kilometraje real y las huellas de la flota

El Kwid es uno de los autos que más se ve en flotas de aplicaciones y en arriendo, y esa historia rara vez aparece en el aviso. Un auto de flota puede acumular en un año lo que un particular hace en varios, y con un tablero digital es sencillo dejar un número más amable antes de venderlo. Se reporta con frecuencia que unidades de dos o tres años se ofrecen con kilometrajes bajos que no calzan con el desgaste del interior, y que el historial de mantención llega incompleto o directamente no existe. Que haya sido de flota no lo descarta, porque muchas flotas cambian el aceite a tiempo, pero cambia lo que hay que revisar y tiene que estar reflejado en el precio.

Comparamos el kilometraje del tablero con el que guarda el computador del motor y otros módulos, que leemos con el scanner, y lo cruzamos con el desgaste físico: brillo del volante y la palanca, goma de los pedales, asiento del conductor frente al de los pasajeros, botones de los alzavidrios y estado de la alfombra bajo el pedal de embrague. Buscamos las huellas típicas de flota: marcas de soportes de teléfono en el parabrisas o el tablero, restos de adhesivos en los vidrios, cargadores instalados de forma artesanal, perforaciones de un GPS o de una radio de arriendo bajo el tablero y desgaste del asiento trasero mayor al del acompañante, que en un particular casi no ocurre. Pedimos los registros de mantención y comparamos fechas y kilómetros entre cambios. Y como en cualquier auto barato y muy demandado, verificamos por patente el encargo por robo y las prendas antes de hablar de precio.

Qué revisamos en un Renault Kwid

La pauta general tiene 167 puntos: scanner OBD, medición de espesor de pintura, test de batería y alternador, revisión con el auto levantado y prueba de ruta. En este modelo, además, ponemos atención especial en:

  • Arranque en frío con el motor apagado hasta que llegamos: ruido de cadena, humo azulado y vibración de los soportes de motor
  • Ralentí con aire acondicionado, conteo de fallos de encendido por cilindro y monitores de diagnóstico para detectar memoria borrada
  • Aceite: nivel, depósitos bajo la tapa de llenado, fugas en tapa de válvulas y cárter, y registros de cambio con fechas y kilómetros
  • Embrague en prueba de ruta con salidas y subida en marcha alta, rodamiento de empuje, varillaje de la caja y soportes de caja
  • Refrigeración a temperatura: electroventilador, termostato, nivel y color del refrigerante y mangueras
  • Batería y alternador con prueba de carga, cableado agregado bajo el tablero y cada función eléctrica probada a mano
  • Suspensión completa con el auto levantado: bieletas, bujes, rótulas, terminales, amortiguadores traseros y fuelles de homocinéticas
  • Dirección eléctrica leída con scanner y probada en ruta, frenos con medición de pastillas, discos y tambores
  • Espesor de pintura panel por panel, sellos, torretas y largueros del maletero en busca de choques reparados
  • Kilometraje del computador contra tablero y desgaste interior, huellas de flota o arriendo, y encargo por robo verificado por patente

Mira cómo queda el resultado en el informe de ejemplo real.

Cuánto cuesta revisar un Renault Kwid

El precio no depende del auto sino de dónde está: es una tarifa fija según la zona de la Región Metropolitana, con el traslado del mecánico incluido. Se compra en línea, recibes un voucher que vale 60 días y agendas cuando ya tengas el auto ubicado.

ZonaAlgunas comunasPrecio
CentroIndependencia, Las Condes, Lo Barnechea y 5 más$69.990
PeriferiaCerrillos, Cerro Navia, Conchalí y 24 más$80.000
LejanaBuin, Calera de Tango, Colina y 10 más$85.000

Traslado del mecánico incluido. Cobertura en 48 comunas de la Región Metropolitana.

Preguntas frecuentes sobre el Renault Kwid usado

¿El Renault Kwid usado es buena compra?
Como modelo, es un auto simple, económico de mantener y con repuestos disponibles, pensado para la ciudad. Pero eso describe al modelo, no a la unidad que estás mirando. Un Kwid de dueño particular con los cambios de aceite al día y sin choques es una compra tranquila para moverse en Santiago; uno que salió de una flota con el tablero ajustado, el embrague al límite y una puerta repintada tapando un golpe es otra historia, y a simple vista pueden parecer el mismo auto. Lo que decide es la revisión de esa unidad.
¿Es normal que el Kwid vibre tanto en ralentí?
Un motor de tres cilindros vibra más que uno de cuatro, y cierta vibración con el auto detenido es propia del modelo. Deja de ser normal cuando se siente con fuerza en el volante, la palanca y el asiento, cuando empeora al encender el aire acondicionado o al meter una marcha con el freno pisado, o cuando el ralentí sube y baja. En esos casos lo habitual es un soporte de motor vencido, bujías o una bobina cansada, y lo revisamos mirando el movimiento del motor sobre sus soportes y leyendo los fallos de encendido por cilindro con el scanner.
¿Cuántos kilómetros es mucho para un Kwid?
No hay una cifra mágica. Un Kwid con más kilómetros de un particular que cambió el aceite a tiempo puede estar mejor que uno con menos kilómetros de puro taco con el embrague exigido todo el día. Lo primero es confirmar que el número sea real: lo leemos desde el computador del motor con el scanner, lo comparamos con el tablero y lo cruzamos con el desgaste de pedales, volante, palanca y asiento. Con eso claro, lo que importa es el estado del embrague, los soportes de motor, la suspensión y la carrocería.
¿Cómo sé si un Kwid fue de Uber o de arriendo?
Rara vez el vendedor lo dice, así que se busca evidencia: kilometraje del computador contra el del tablero, desgaste del asiento trasero y del conductor frente al del acompañante, brillo del volante y la palanca, goma de los pedales, y las huellas típicas de flota, como marcas de soportes de teléfono, restos de adhesivos en los vidrios, cargadores artesanales y perforaciones de un GPS bajo el tablero. Que haya sido de flota no lo descarta si está bien mantenido, pero tiene que estar en el precio.
¿El Kwid es seguro si tuvo un choque y lo arreglaron?
Depende de qué se dobló y cómo se reparó, y eso no se ve en la pintura. En un auto liviano un choque a baja velocidad puede deformar una torreta o un larguero, y una reparación mal hecha deja el auto desalineado, comiéndose neumáticos y con la estructura debilitada. Por eso medimos el espesor de pintura en cada panel y miramos por dentro: sellos de fábrica, pernos con marcas de herramienta, torretas y largueros del maletero. Un parachoques repintado por un topón es normal; una torreta enderezada es otra conversación.
¿Cuánto cuesta revisar un Kwid antes de comprarlo?
El precio depende de la zona donde esté el auto, no del modelo: cubrimos 48 comunas de la Región Metropolitana en tres zonas (Centro, Periferia y Lejana), y la tabla con los valores por zona está en esta misma página. Incluye la revisión de 167 puntos, scanner OBD, medición de espesor de pintura, prueba de batería y alternador, prueba de ruta, verificación de encargo por robo por patente, informe PDF con fotos dentro de los 60 minutos siguientes y garantía de diagnóstico de 48 horas. Se compra en /agendar, recibes un voucher que vale 60 días y agendas en /canjear.

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